sábado, 3 de octubre de 2015

La vida sexual de Cortázar en una polémica biografía - Clarín.com

La correspondencia durante 30 años entre Julio Cortázar y su madre parece demostrar la dependencia que tuvo el escritor de las mujeres de su vida. Aunque nunca se la envió, Cortázar escribió a su madre en una carta que era "el hijo verdadero a medida de la madre, el buen pingüino rosa yendo y viniendo y tan valiente hasta el final, la forma que me diste en tu deseo: honrado, cariñoso, jubilable, desplomado."

Según la biografía Julio Cortázar. El cronopio fugitivo, que acaba de salir en España, en la que su autor, Miquel Dalmau, teoriza sobre la vida del autor argentino en un relato tan polémico como absorbente, no sólo su progenitora tuvo una fuerte influencia en la vida de Cortázar. También su hermana, con quien Dalmau sospecha tuvo relaciones incestuosas, y su viuda, Aurora Bernárdez, fueron determinantes en su vida.

Según una nota publicada ayer en el diario "El País", de España, Dalmau tardó tres años en escribir el libro, que intenta trazar vínculos entre la vida familiar del autor y su comportamiento de adulto. "No hubo una presencia paterna después de que su padre, Julio José Cortázar, dejara la familia cuando el escritor tenía seis años", escribe Dalmau en su obra "el joven Cortázar, tímido e introvertido, tuvo que ocuparse de su hermana y su madre, a las que envió cheques casi hasta su muerte". La dependencia de su familia se manifestaba de varias formas, según Dalmau, que basa sus afirmaciones en el hecho de que su primer libro de cuentos, Bestiario, tenía como tema principal el incesto. El autor sugiere que Cortázar no se fue a Francia huyendo de la dictadura, sino de sus sentimientos hacia su hermana.

El libro cuenta que, a fines de los 60, Cortázar se sometió a un tratamiento hormonal –para frenar su gigantismo– que cambió su comportamiento sexual. "La testosterona hizo que las mujeres se convirtieran para él en objetos sexuales", escribe Dalmau, "se aprecia en su literatura de los 70, que habría forzado a algunas mujeres". El argumento del español es que, por esa época, la violación es un tema recurrente en la obra del escritor. Cuenta Dalmau que en esa época apareció Carol Dunlop, la amante de Cortázar cuya muerte coincidió con el desarrollo de la leucemia del autor de Rayuela, Además, el español se adscribe a la teoría que sostiene que tras una transfusión de sangre, Cortázar contrajo el SIDA. No obstante, Dalmau apunta que Cortázar nunca no fue "desvalido ni ingenuo", sino "muy complejo".

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