domingo, 20 de septiembre de 2015

Sexo público en la tercera edad - Milenio.com

Eran las siete de la noche en la estación Juárez y el Metro no pasaba por ninguno de los dos andenes. La gente se iba juntando, matando el tiempo contemplando a los otros, escuchando música, leyendo. En la plataforma contraria a la mía, un hombre y una mujer, a los que les calculé 70 años de edad, conversaban. De pronto, él la abrazó. Se quedaron así unos instantes y después comenzaron a besarse. Eran besos de verdad, con pasión, apretando un cuerpo contra el otro, acariciándose las espaldas con las manos. La imagen me hipnotizó. Los contemplé durante unos instantes, hasta que me di cuenta de que las personas a su lado los miraban también con atención. Un par de señoras comenzaron a cuchichear con cara de sorpresa. En la plataforma de mi lado los viajeros hacían lo mismo.

Me pregunté qué pensarían los mirones. La feliz pareja no se inmutaba y seguía en lo suyo, sin importarles lo que sucedía a su alrededor, hasta que el típico sonido del convoy se escuchó. Se separaron, se sonrieron, se tomaron de la mano. Abordaron. A mi lado todos volvieron a su actividad anterior. Por un instante, numerosos ojos se posaron en el mismo hecho, quizá porque no es común. Porque se suele creer que después de cierta edad, uno ya no está "para esas visiones" (como llaman algunos padres a los fajes de sus hijos en plena efervesencia juvenil). Porque por lo regular, tanto hombres como mujeres en edad madura, limitan sus demostraciones públicas de amor y deseo, pensando que no es "correcto" o que "ya no están para eso".

Durante mi viaje hice memoria sobre escenas en películas, novelas o programas de televisión relacionadas con la pasión en la tercera edad. Recordé Alguien tiene que ceder, donde Jack Nicholson es un gigoló de sesentaitantos que se relaciona con mujeres jóvenes echando mano de su Viagra de confianza, hasta que termina excitadísimo por una mujer de su edad, interpretada por Diane Keaton. También de Qué voy a hacer con mi marido, en la que Meryl Streep busca revivir la llama de la pasión con su marido, Tommy Lee Jones, quien se niega a volver a la explosión carnal de antaño. Ambas me gustaron, pero están disfrazadas de "comedia"; es decir, se ve a esa situación no de manera romántica o excitante, sino burlesca.

Buscando en internet encontré un artículo en el portal de la BBC, titulado Escenas de sexo entre mayores de 60 años: ¿el último tabú del cine? Habla sobre la cinta 45 años, del director Andrew Haigh, cuyos protagonistas —Charlotte Rampling, de 69 años de edad, y Tom Courtenay, de 78— ganaron el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín este año. En ella, ambos escenifican un encuentro erótico sin tapujos. ¿Por qué dos reconocidos actores se atrevieron a llevar a la pantalla una secuencia solo permitida en géneros clandestinos o clasificados como pornográficos?, se pregunta Emma Jones, autora de la nota.

Pienso que la mayoría de los cineastas prefieren evitar u obviar estos momentos, pues la imagen típica del placer es protagonizada por parejas sin arrugas, sin canas, con la piel firme y de curvas marcadas. Lo que no es así pareciera que carece de valor o que, simplemente, no existe.

Según la doctora Rebecca Jones, especialista en sexualidad para personas mayores y profesora de la Universidad Abierta de Reino Unido, los humanos tenemos algo denominado "falla psicológica", por la que rechazamos la idea de nuestros padres o abuelos teniendo relaciones sexuales. Incluso las mismas personas de la tecera edad preferirían ver escena de sexo entre personas más jóvenes.

En 2010, la directora española Laura Mañá estrenó La vida empieza hoy, protagonizada por Pilar Bardem y Lluís Marco, la cual habla sobre erotismo y sensualidad en esa edad y se llevó el Premio de la Crítica en el Festival de Málaga. En ella, un grupo de hombres y mujeres mayores asiste a "clases de sexo" para continuar teniendo una vida erótica plena, compartiendo sus deseos y preocupaciones.

"Se habla más de la sensualidad, de hacerse caso unos a otros, que la gente mayor no esté marginada. Aboga por no matar al niño dentro de nosotros y sobre el sentido de humor, dos condiciones para llegar a viejos", señala la actriz, quien también afirma que "cada vez que se dice la palabra sexo se piensa en el coito, pero es mucho más, es el juego, la caricia, el toque, los pequeños detalles. Lo que los jóvenes tienen que saber es que lo que mueve el mundo son las caricias, el quererse. ¿Cuántas mujeres españolas mayores han muerto sin saber lo que es un orgasmo? Sexo es salud. Mira cómo estoy yo". Sonrío igual que ella cuando lo leo.

Le escribo a la periodista Patty Kelly, quien desde hace tiempo se dedica a organizar talleres para hombres y mujeres de la tercera edad, para preguntarle si pronto dará uno de ellos. Me cuenta que todos los sábados por la mañana y los martes por la tarde brindará el curso Envejecer, un reto creativo, el cual tiene una duración de 12 horas divididas en cuatro sesiones. Hablamos sobre el tema de hoy en esta columna. Afirma: "Claro que no aceptamos las imágenes de viejos y viejas en escenas eróticas, porque seguimos pensando que la sexualidad y el placer son actividades reservadas para los jóvenes, de buen cuerpo y con el fin último de la reproducción. Es un problema grave, pues las personas mayores acaban comprando esa idea".

"La sexualidad sigue, pero se transforma. Si te comparas con la mujer o el hombre de 18 años, te vas a frustrar.  Si asumes tu edad y tu experiencia, entonces la vas a pasar muy bien", remata. Creo que, como dice el título del artículo de la BBC, éste es un tema tabú del cine, pero también de la sociedad. Ojalá esta idea se vaya modificando y cada vez seamos más los que entendamos que nuestra sexualidad (y con ella el placer), se acaba hasta el día de nuestra muerte. ¡Lo cual nos deja muchos años para seguir experimentando el gozo con alegría!

Si están interesados en tomar el curso con Patty Kelly, pueden pedir informes al teléfono 5264-7829.

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IR MÁS ALLÁ

Una encuesta realizada por el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana, revela que la mayoría de los hombres y mujeres han intentado tener sexo anal en algún momento de su vida, aunque no siempre ha sido satisfactorio, se han quedado en el intento o se han sentido avergonzados después de llevarlo a cabo o, incluso, proponerlo.

Aquí comparto algunos detalles que hay que tener en cuenta para disfrutar esta posibilidad, que puede proporcionarles deliciosas y emocionantes sensaciones:

1. Es necesario que platiquen con su pareja sobre esta posibilidad antes de aventarse de bulto y sin preparación. Lleguen al consenso.

2. Para relajarse y olvidarse de la idea de que es "sucio", tomen un baño juntos antes de proceder.

3. Excítense con caricias, tóquense, bésense, no vayan directo a lo que les truje, Chenchos.

4. Usen un lubricante tanto en la zona anal como en el pene o juguete sexual. Empleen preservativo.

5. Vayan despacio, no se apresuren.

6. Pregunten a su pareja cómo se va sintiendo.

7. Prueben varias posturas antes de la penetración completa, para determinar con cuál se sienten más cómod@s.

8. Si alguno se echa para atrás, deténganse y continúen con otra actividad que sepan les gusta y les da placer. Cambien el preservativo. No se reclamen ni detengan el encuentro. Ya después lo platicarán y determinarán si lo vuelven a intentar.

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Amor perfecto: una amistad con momentos eróticos. La amistad es la mesa que sostiene la carga que el amor pone sobre ella. Sin ella, todo sería añicos.

Antonio Gala, escritor español

 

VERÓNICA MAZA BUSTAMANTE

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@draverotika
FB: La Doctora Verótika

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