domingo, 20 de septiembre de 2015

Comercio sexual on line - Expreso

CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Hace medio año Laura abandonó sus estudios, presionada por la urgencia de ocuparse para dar de comer a su hijo de tres años. Antes de buscar trabajo, alguien le aconsejó un modo aparentemente fácil de resolver su problema: vender su cuerpo a través del escaparate de las redes sociales.

Sin pensarlo demasiado ni detenerse en los riesgos que podría significarle esta experiencia, Laura recurrió a Facebook para agenciarse una clientela que le reditúa ahora los ingresos necesarios para retomar sus estudios de bachillerato y para inscribir a su pequeño hijo en la guardería.

Esta es una más de las historias que se tejen en sobre una nueva forma de ejercer la prostitución: la venta de amor contratada "online".

Las redes sociales han revolucionado esa práctica en Victoria y su impacto alcanza ya a otras ciudades de Tamaulipas. Opciones como Facebook y We chat han facilitado la práctica de la prostitución a un número inmenso de mujeres que lejos de cualquier regulación o control legal o fáctico, no gastan en publicidad de periódicos o revistas, ni viven bajo el control feroz de "gigolós" o tratantes de blancas, además de disponer a sus anchas de su tiempo, disposición y necesidad.

La popularidad de estos grupos, como Sexo en Victoria, Gatitas de Victoria y Pepinos y Sandías es manifiesta. Cuentan con más de 3 mil usuarios que reparten "likes" y comentarios arrebatados. Son en su mayoría hombres y mujeres, e inclusive parejas desprovistas de prejuicios y urgidas de dinero que desde la sombra del anonimato crean cuentas falsas en busca de un encuentro sexual a cambio de unos pesos.

Las mujeres que utilizan estas aplicaciones tienen una vida laboral normal. No se encuentran en prostíbulos o giros negros. Por las páginas candentes de las redes sociales circulan estudiantes universitarias, amas de casa e incluso profesionistas que buscan completar el gasto personal o familiar para la quincena.

Sus técnicas varían de persona a persona, pero lo que sí es un estándar en la mayoría es la forma de anunciarse, ya sea con mensajes discretos, con la leyenda de "busco ayuda económica a cambio de favores". También los hay otros más directos que ofrecen momentos de placer por tal cantidad".

Las redes sociales han abierto una puerta donde las únicas que ponen límites son ellas mismas. Las chicas no se limitan a una sola página y buscan anunciarse difundirse en cualquier espacio dedicado al comercio sexual para "llegar" a más clientes potenciales. En sus páginas de Facebook algunas de ellas suben imágenes sugerentes en ropa interior para que los interesados puedan ver un poco más. "De la vista nace el amor", señala una de las chicas entrevistadas.

Todo se puede encontrar. Algunas de ellas ofrecen la "hora feliz", en la que sus contactos pueden ver una serie de imágenes sin censura de ellas por pocos segundos, antes de que ellas mismas las borren, para que las copien o descarguen antes de que Facebook las detecte y borre.

MODUS OPERANDI
Una revisión de estos casos de venta de caricias por las redes permite visualizar la variedad de recursos y prácticas para "pescar" clientes:

Primero que nada el recurso de la imagen atrevida, lo necesario para despertar la líbido. Es lo primero que se observa, incluso antes del texto y debe ser suficientemente provocativa para llamar la atención sin caer en la pornografía, ya que es fuertemente penado por Facebook, al punto de cancelar la cuenta.

Se las ingenian para que las escenas parezcan muy reales, es decir que no sean de modelos encontradas en internet sino de ellas mismas, la mayoría de estas fotografías tomadas con un celular haciendo "close up" en sus atributos físicos. De vital importancia es que jamás se muestra el rostro de la mujer, para conservar el anonimato y evitar que algún familiar, amigo o incluso la pareja de la misma, sepa sobre esta actividad.

Una vez que la fotografía obtiene la atención del cliente en potencia, éste busca el texto que debe ser claro y en pocas palabras describir que se trata de un servicio sexual.

Algunas mujeres agregan en este mismo anuncio la descripción de sus servicios y costo por hora, así como servicios extras. Otras prefieren decirlo sólo a los interesados mediante mensajes privados.

Ya que el probable cliente se interesa en los servicios, éste debe de llamarla por "inbox". Ellas mismas definen el costo y las horas disponibles, ya que no pertenecen a ningún grupo o agencia. Los precios varían de 300 hasta 2 mil pesos la hora.

Establecido el acuerdo, la dama cita al cliente en un lugar público, por seguridad. La mayoría de las veces es en una plaza o en el estacionamiento de alguna tienda de autoservicio.

PORNO "DE CASA"
Hay quienes han buscado darle un plus a sus servicios, mediante ventas de contenido porno. El procedimiento es sumamente sencillo y la transferencia se hace vía Whatsapp. El método de pago se hace de dos formas, una mediante la recarga en saldo de algún número telefónico, la segunda y más común es mediante el depósito a determinada cuenta en cualquier Oxxo.

Una vez hecho el depósito o recarga le toman una foto al ticket y envían la imagen para que la chica pueda constatar la transferencia. Enseguida las fotografías o videos serán enviados al teléfono del cliente vía Whatsapp.

Las mujeres que realizan esta práctica no están reguladas por ningún organismo, no hay ningún certificado ni exámenes por enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo cada una de las entrevistadas manifiesta que no dan servicios si no hay condón, los cuales ellas mismas llevan a cada encuentro y que no realizan ningún servicio si no es con protección. Las chicas reconocen que están expuestas a situaciones de alto riesgo pues la gran mayoría de sus clientes son desconocidos. Algunas aceptan que han sido asaltadas y golpeadas por sus propios clientes al terminar el servicio, les roban sus carteras y las abandonan a su suerte, aunque eso suele suceder muy pocas veces en sus encuentros furtivos.

Los testimonios de una vida difícil

LAURA, LA "FAVORITA"
Laura recién cumplió los 20 años, su rostro irradia ternura y sus ojos verdes miran fijamente en todo momento. "Disponible para aquellos que las prefieren gorditas de 20 años y discretas", se puede leer en su anuncio.

La joven platica que es madre soltera de un pequeño de 3 años y su vida se vino abajo hace más de 7 meses cuando su novio la dejó. En ese tiempo se encontraba estudiando bachillerato y tuvo que abandonar el estudio. Pasaron días, había vendido todo lo que tenía y aún así no le alcanzaba para la comida de su bebé, ni para el pago de la renta.

"En ese tiempo mi mejor amigo me dijo que me podía ayudar, pero a cambio de algo", dijo sonriente. Al estar desesperada y con el llanto de su hijo en todo momento por carecer de comida, accedió a la demanda de su amigo, la cual era ayudarla económicamente a cambio de sexo. Lo cumplió y el joven de 21 años le sugirió que porqué no lo seguía haciendo, "al fin que hay muchas chavas que se dedican a promocionarse en el Face".

"En ese entonces parecía una locura, un juego, pero decidí hacerlo". Al buscar en páginas hechas por victorenses, la joven observó que había hombres que solicitaban servicio y las personas los "agarraban a carro". "Entonces pensé, qué tal si yo accedo y pongo mi anuncio".

Fue así que inició la actividad con una hora por 450 pesos hasta el precio actual de una hora por 850 pesos, con cargo extra en servicios de sexo anal. "La mayoría me pide más de 2 horas, así que a la semana me gano más de 2 mil pesos".

Laura platica que el vender servicio en Facebook le ha cambiado su vida completamente y nunca llegó a pensar hace medio año que podría volver a cursar la prepa, alimentar a su hijo e inclusive inscribirlo en una buena guardería.

Respecto a sus clientes, manifiesta que la mayoría son burócratas de todos los niveles. "Incluso ya dejé de anunciarme ya que me quedé con 10 o 12 que son los que me llaman siempre".

Relata que en una ocasión se quedó de ver con uno afuera de una secundaria de la zona sur de la ciudad y esta persona quedó encantada con su rostro de ternura, incapaz de "romper un plato" y se encargó de recomendarla con sus amigos. "Ahora todos me buscan", dice, por lo que semanalmente cubre de 4 a 7 servicios de más de dos horas, lo que le deja mucho tiempo libre para estudiar y cuidar a su criatura.

Respecto a sus planes para el futuro, dice que no quiere dedicarse toda la vida a esta actividad, pero mientras estudie lo hará, ya que este año terminará el bachillerato y planea ingresar en Contaduría de la UAT.

PAGA SU UNIVERSIDAD CON PORNO
Mafer tiene 25 años, es de piel morena, alta y pelo largo chino y muy atractiva. Ella realiza servicios pero de otra manera, porque su fuerte realmente es el producir y vender su propio material
pornográfico, en el que sus únicas herramientas son un celular con cámara de buena calidad y su propio cuerpo.

Su juventud y sus curvas de 100-60-90 le han abierto muchas puertas desde la adolescencia y desde hace un par de años decidió sacar provecho de ello.

Radica en Mante, donde estudia una licenciatura. Sin embargo esto no le ha impedido vender su "material " a personas de todo el estado, gracias a una cuenta falsa de Facebook la cual utiliza para anunciarse en páginas de Mante, Victoria y la frontera.

Relata que esta acción le ha servido para pagar su carrera que está a punto de concluir, además ganar dinero suficiente para ayudarle con el gasto a sus padres y para pagar los estudios de sus hermanos menores, quienes por supuesto no tienen ni idea de su actividad.

Explica que en los muros de las páginas sólo publica "Chicos vendo fotos y videos, cien por ciento reales, a cambio de un depósito o recarga", una vez que las personas leen este escrito le envían inbox; ahí les explica que las fotos y videos son de ella y de sus amigas y asegura que no son descargas de internet sino material que no podrán encontrar en otro lugar.

Una vez aceptada la oferta les pide que hagan un depósito a una cuenta de Oxxo o recarga hacia determinado número de celular. Al realizarlo, el cliente tendrá que enviar una imagen del ticket donde muestre la acción y proporcionar un número a donde ella le enviará el contenido.

Respecto a precios, éstos son de 100 pesos por 10 fotografías y un video de 2 minutos o 200 pesos por 20 fotografías y dos videos. El precio varía dependiendo de si la fotografía o video solamente de un desnudo, masturbándose o manteniendo un acto sexual con otra persona.

Al preguntarle por qué no hace casi servicios, relata que al saberse guapa y de buena figura "no se vende" barato, pide un precio elevado para la mayoría de las personas, por lo que se conforman con verla en fotografía y video y muy pocos acceden a pagar más de mil 700 pesos por una hora de su compañía.

Entre otras cosas también tiene amigas, quienes cobran menos que ella y puede sugerirles a sus clientes, ya ellas se podrán de acuerdo al precio.

Para mantenerse en este negocio ella establece reglas de oro las cuales nunca rompe, entre ellas la principal es nunca mostrar su rostro, nunca dar su número de celular personal y para ello tiene uno exclusivamente para esta actividad y finalmente, todo trabajo se paga por adelantado.

"Realmente esto me ha dejado mucho, con ello pago mi universidad y mi novio no sabe nada, por lo que pretendo dejarla al titularme para poner mi propio consultorio", finalizó.

DEJA MÁS QUE SER CAJERA
Carmen tiene 35 años, durante su vida tuvo muchos trabajos, como vendedora, ayudante de casa y recientemente cajera, hoy en día ha encontrado en la prostitución un margen de ganancia mucho mayor.

Al igual que sus compañeras también se anuncia mediante el Facebook, sin embargo no oculta su rostro verdadero. "Para qué, no tengo novio ni esposo, nunca tuve hijos y mis padres no conocen de tecnología", manifiesta que en sus servicios incluye lugar, su propio hogar, un cuarto que renta en donde sólo cabe una cama, ropero, peinador y su computadora.

Al ser de mayor edad sus servicios son más económicos, porque la juventud en este negocio se refleja en el monto de ganancia. Un servicio de 500 pesos con lugar incluido parece ser suficiente para sus clientes, quienes en su mayoría son trabajadores de maquiladoras y jóvenes de 16 a 18 años. "Sí te llevas una sorpresa con los morritos, algunos saben más que una", dice en tono jocoso.

Platica que su último trabajo fue de cajera en una bodega, pero el sueldo era muy bajo, por lo que empezó a ofrecer sus servicios en las redes sociales; al poco tiempo se dio cuenta de cuál de sus dos trabajos le dejaba más dinero y renunció a la bodega.

"Los clientes me contactan, yo nomás les digo que los veo frente a las oficinas de una dependencia que siempre es la misma y les abro la puerta"; de esta forma afirma ser más discreta al nunca salir de su casa para trabajar, al punto que ni sus vecinos se han dado cuenta de su actividad.

Respecto a dejar la prostitución, Carmen dice que no ha encontrado un trabajo que le deje tanto como el dar servicios, y sólo de hacerlo podría dejar la forma en que hoy vive.

AGENDA SU AMOR
Valeria es una madre de familia, vive en otro municipio, pero cada quincena viaja a Victoria. Ella agenda su servicio antes de viajar.

Alta y de pelo negro, la mujer relata que inició esta actividad al no poder pagar la universidad privada en donde cursa el octavo semestre de Derecho. "Hace años tuve un curso de masaje relajante y quise iniciar de esta forma".

Platica que ese fue su plan inicial, sin embargo cada que iba con un cliente, la mayoría le pedía algo más. Tanta era la insistencia que accedió a hacerlo, fue así que inició su negocio que aunque vive fuera de Victoria, practica en esta capital, debido al miedo que tiene de que sus familiares o hijo se enteren de su trabajo.

Su forma de agendar es bastante simple. Al principio de semana en diversas páginas de Victoria anuncia su servicio. "Chicos, este fin de semana viajaré a Victoria, agenden su cita", escribe. Así llena su itinerario con más de 7 clientes, número suficiente para pagar su viaje, comidas y hotel y se traslada a Victoria.

Ya estando en la ciudad se hospeda en un hotel donde realiza su servicio. "Al llegar y hospedarme, le aviso a los muchachos donde estoy y el número de habitación"; de esta forma pueden ir y tener su tiempo de sexo, sin que los trabajadores del hotel se enteren.

Valeria platica que esta acción lleva realizándola un año, lo cual le ha ayudado enormemente para su escuela, pero al terminar el próximo semestre la universidad planea dejarlo y no venir más.

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