sábado, 18 de julio de 2015

Sexo por baile | El Heraldo - El Heraldo (Colombia) (blog)

En una columna de Ámbito Jurídico, el abogado Eduardo Varela Pezzano habla de "El problema de prohibir los bailes eróticos en Cartagena". Aunque el abogado argumenta que el proyecto no debe prohibir bailar reguetón o champeta a los adultos, está de acuerdo con "regular los bailes sexuales o eróticos de menores de edad". "Los niños y niñas tienen que divertirse, pero sin incitar deseos sexuales que puedan llevar al riesgo de embarazo a una temprana edad por culpa de los colegios. Aquí no hay nada que discutir". Yo en cambio creo que lo que hay que discutir en esa afirmación es mucho. ¿Qué es un contacto físico de tipo sexual? ¿Cuáles son los bailes de niños y cuáles son los bailes de adultos? Creo que en el debate sobre el proyecto censor del Concejo cartagenero se está dando por sentado que el reguetón y la champeta son "bailes sexuales y eróticos" y que sus movimientos pélvicos "incitan al deseo".

La sexualidad en los adolescentes se despierta así estén encerrados en un monasterio. No sucede porque con unos pasos de baile sus genitales se rocen con los de otro adolescente; sucede porque hay unos cambios en sus cuerpos que incluyen el despertar del deseo sexual. Esto ocurre con o sin bailes pélvicos, si no fuera así la civilización europea estaría extinta. La sexualidad, por otro lado, no es una reacción física sino una compleja construcción cultural. Toca ser un adulto, un adulto malpensado, para creer que cuando los niños bailan champeta estan teniendo "actos sexuales" como dijo el concejal Salim, que una vez más nos muestra que necesita unas urgentes clases de educación sexual básica. No, señor concejal. Un acto solo es sexual cuando las personas que lo hacen piensan que es sexual. Yo puedo comerme un mango como quien se come un mango, o como quien seduce, y la diferencia quizá solo esté en la chispa de mi mirada. Todos los actos humanos, hasta el más mínimo movimiento de los dedos, son susceptibles de lecturas sexuales, según los códigos que hemos establecido. En las sociedades más reprimidas la sutileza reina.

Los códigos de sexualidad de los niños y jóvenes cartageneros vienen más de la televisión y las conversaciones con los adultos que de la música. Sin duda no vienen de clases apropiadas de educación sexual que les enseñen planificación familiar, buenas prácticas de sexo seguro, proyecto de vida, algo que sí sería efectivo para disminuir el embarazo adolescente en Cartagena. Eso y más oportunidades, menos desigualdad y menos machismo. Cuando alguien tiene que escoger entre almorzar y comprar condones, almuerza y se va a tirar sin condón.

Por otro lado, no me queda claro cuál es el problema con la "apología al sexo". El sexo no es malo, lo malo es la violencia sexual, la violencia de género, la ignorancia. Los niños, como todas las personas, tienen derecho a la sexualidad, no podemos hacer como que de repente a los 18 el tema empieza existir. Deberíamos mejor reconocer los derechos sexuales de los niños y niñas, su derecho a la libertad de expresión, al baile y el entretenimiento y su derecho a una educación sexual completa y oportuna que les permita tener autonomía sobre sus cuerpos para aprender a vivir en el mundo real, donde hay niños y adultos, y -con o sin baile-, el sexo sigue existiendo.

@Catalinapordios

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