viernes, 3 de julio de 2015

Hay esperanza para los videojuegos y la diversidad sexual - LEVELUP

No, esto no es un llamado de advertencia, un sermón de corrección política, un regaño ni mucho menos. Porque mucho se habló de machismo, feminismo, del gamergate y de Anita Sarkeesian en el último año como para enrarecer el aire todavía más con un discurso de reprobación categórica y persecución de desarrolladores y juegos por igual, como si de una cacería de brujas se tratara. Este artículo simplemente pretende echar un vistazo a lo que la industria del videojuego ha hecho en épocas recientes para satisfacer los ideales de diversidad sexual que, en el fin de semana, llevaron a más de uno a poner un filtro multicolor a su imagen de perfil en Facebook.

No hace falta ser psicólogo social, sexólogo o incluso miembro de la comunidad LGBT para darse cuenta de que la sociedad, en conjunto, atraviesa por un periodo de transición hacia una dinámica incluyente, lo cual resulta ―al margen de los argumentos más conservadores― algo positivo para todos. Como parte del mismo sistema, el entretenimiento electrónico también pasa, desde hace varios años, por un sutil pero firme proceso de transformación orientado a la apertura sexual, sin que ello implique un estado de absoluta integración o respeto. Es decir, pensar que el videojuego vive hoy la utopía de la pluralidad sería ingenuo, pero a diferencia de los caudillos de la moralidad, no me voy a empecinar en decir que todo está mal porque eso es falso. Ha habido progreso y mucho.

Ejemplos de lo anterior abundan ―no todos son perfectos―, pero el primero que viene a la mente es el de Ellie en The Last of Us, quien en Left Behind, expuso una inclinación homosexual. Era un juego AAA y había riesgos, pero Naughty Dog afrontó la tarea de modo tal que, lejos de generar controversia, el evento se sintió como algo natural, como otro acierto para un juego de por sí laureado.

Ahora bien, quizá no sea necesario ser psicólogo social u homosexual para percatarse de la transformación filosófica que señalé párrafos atrás, pero sí lo es para hablar desde la óptica de la comunidad LGBT, razón por la cual acudimos a la opinión de Fausto Lamont, jugador, médico social, terapeuta familiar, escritor en el portal SoyHomosensual y colaborador en Diversidad Capital de Canal 21, para que nos hablara un poco sobre sus perspectivas del videojuego, concretamente desde la perspectiva de la diversidad.

No vemos a la persona, sino únicamente sus preferencias sexuales

"Estamos en un estado transitorio.", confirmó Lamont, al aludir a la industria del videojuego, tras hacer escala en casos como los del Comandante Shepard en Mass Effect ―quien es libre de entablar relaciones íntimas con múltiples personajes, sin importar su orientación sexual―, Mr. Chiffon en Far Cry 4; e incluso Elihal en The Witcher: Wild Hunt; todos ellos, ilustraciones multifacéticas de diversidad en los videojuegos.

Para Lamont, más que de condiciones biológicas o preferencias sexuales, el tema es de respeto y naturalidad. De reconocer que "el cuerpo es múltiple y así también lo es la expresión humana", aunque en el afán por reflejar este fenómeno, el videojuego en ocasiones caiga en el estereotipo y la caricaturización.

Muchas veces, cuando uno piensa en lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y transgénero atraviesa por la cabeza el estereotipo como único denominador de quienes forman parte de dichas comunidades. No vemos a la persona, sino únicamente sus preferencias sexuales y, en ese sentido, casos como el de Ellie o Bill en The Last of Us son testimonio de una forma efectiva de afrontar la condición LGBT, pues se trata de figuras que son, ante todo, personas y después lesbianas u homosexuales, carácter que, luego de haber compartido con ellos tantas horas de juego, deja de ser determinante en su lectura, para transformarse en parte de un todo.

"Quiero que la gente joven sea capaz de ver el documental GaymerX en Netflix o donde sea y que diga 'ok, ser gay no es gran cosa; ser queer no es gran cosa; ser trans no es realmente gran cosa; está bien, es normal. No eres una persona rara, no eres una mala persona'. Especialmente si eres geek.", declaró para el trailer del documental GaymerX, su director creativo, Matt Conn. Es decir, el asunto no es disfrazarlo o evadirlo, sino integrarlo de un modo orgánico para que la preferencia sexual sea parte de los personajes, no lo único que los defina.

ESTANDARTES DE LA DIVERSIDAD EN LOS JUEGOS

Electronic Arts, y por extensión BioWare, adopta medidas activas en este ámbito, con franquicias como Mass Effect y Dragon Age como insignias de diversidad, donde el género de juego de rol al que pertenecen facilita la incorporación de pluralidad sexual como parte de las mecánicas de juego; sin embargo, no son los primeros ni los únicos. Personajes con alguna preferencia sexual compatible con el movimiento LGBT ha habido desde los albores mismos de la industria, empezando por casos como el de Birdo en Super Mario Bros. 2, transitando por un sinnúmero de personajes de juegos japoneses cuyo género es, cuando menos, ambiguo hasta llegar a ejemplos relativamente recientes como el de Vamp en Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty o Anthony Price en GTA IV, y la lista sigue y sigue. En otras palabras, pese a la persecución y los señalamientos por los cuales atraviesa con frecuencia, el medio del videojuego jamás ha estado categóricamente negado al tema LGBT, aunque muchos de los primeros exponentes de diversidad lo abordaran con un dejo de discreción o vaguedad. Eran, después de todo, otros tiempos.

Hoy, la situación es más abierta. Como mencioné, para BioWare, la diversidad sexual es, desde hace tiempo, una constante en sus títulos, pues en ellos el jugador tiene libertad de elegir su género y también con quién se relaciona, sin importar si dicho vínculo es de carácter homosexual o lésbico. Y no nada más hablamos de modificar skins y punto, sino que también dichas relaciones afectan el arco argumental e incluso traen consigo decisiones difíciles para el usuario.

Bethesda es otra casa de desarrollo para la cual, la pluralidad es algo cotidiano. Recuerdo cómo, al buscar pareja en cierto punto de la campaña de The Elder Scrolls V: Skyrim, hombres y mujeres abordaban a Dovahkiin con insinuaciones de matrimonio y si vamos más allá con la expansión Hearthfire, se volvía posible adoptar niños. Las mecánicas de paternidad en Skyrim eran más bien escuetas, pero eso es tema de otra discusión. The Sims es un ejemplo adicional de maleabilidad en el ámbito de las mecánicas de juego para efectos de diversidad sexual y a la lista podemos sumar otros casos que ponen de relieve el carácter incluyente de la industria, aunque sea en un puñado de franquicias.

Anthony Price de GTA IV - The Ballad of Gay  Tony
Anthony Price de GTA IV - The Ballad of Gay Tony

EL JUEGO LGBT PERFECTO, ACIERTOS Y DESACIERTOS

¿Basta con esto? Probablemente no. Los esfuerzos de apertura hasta ahora emprendidos y sus resultados son encomiables, especialmente cuando recuerdas que no ha habido movimientos de reclamo masivos, peticiones incisivas o iniciativas tan vocales que lo demanden. En otras palabras, el cambio, por paulatino que sea, se ha dado con cierta autonomía, impulsado por los propios creadores, y ahora que la pluralidad al parecer es la dirección y el destino al que se dirige la cultura popular en general, todo apunta a que juegos, franquicias y personajes con un agudo matiz LGBT se volverán parte cada vez más regular de la dieta de entretenimiento electrónico. Dicho lo último, uno podría llegar a pensar que el pináculo de la pluralidad en los videojuegos resta por alcanzarse y quizá luciría como Ultimate Gay Fighter, un juego de peleas inspirado por íconos de la talla de Street Fighter, pero cuyos combatientes son todos estereotipos de la comunidad lésbico-gay, pero ¿es eso cierto?

De entrada, hay que aclarar que quizá no existe tal cosa como el "juego LGBT perfecto" ―por si te imaginabas un título AAA con un transgénero en la portada― porque "esta comunidad está conformada por diversas formas de vivirse sexualmente y existe una complejidad a la hora de representar tantas ideas.", acotó Lamont. Esto nos lleva a tratar el tema de la caricaturización como uno digno de debate porque ésa es la interpretación que en ocasiones se le da a la pluralidad; sin embargo, "la visibilidad a veces ayuda, pero a veces también te hace cuestionar cómo te están proyectando.", explicó Fausto. Es decir, un juego construido sobre las bases del estereotipo como Ultime Gay Fighter quizá no constituye la receta perfecta e incluso puede resultar contraproducente para la causa.

El tema de los estereotipos y la caricaturización no nada más aplica a la comunidad lésbico-gay, pero también está presente en sus retratos de videojuego. Si bien es cierto que, por ejemplo, BioWare es entusiasta en las relaciones homosexuales que incorpora a sus juegos, no puede evitar caer en elementos trillados o poco realistas. Ejemplo: "la lógica por parte de los desarrolladores [en la relación entre Sheppard masculino y Kaidan] es interesante, pues en diversas escenas, aparece el binomio hombre-mujer, el cual reproduce el estereotipo cultural de que las parejas gays están compuestas, por lo general, por un dominante y un sumiso y femenino." Este retrato es impreciso "porque reproduce el prejuicio de que siempre un miembro de la relación es afeminado cuando la dinámica verdadera simplemente es diversa con posibilidad de ser emotiva, cariñosa e incluso con toques de brusquedad. Nada de eso está peleado.", añadió.

No existe tal cosa como el juego LGBT perfecto

Evidencia adicional de que existen espacios de oportunidad para mejorar, la encontramos en el personaje de Mr. Chiffon de Far Cry 4, un diseñador de modas que persuade a Ajay a ayudarle a confeccionar colecciones de ropa para la Kyrat Fashion Week, cazando diversas especies de la región. Mi primera impresión, aun sin que el personaje así lo declarara, fue que Chiffon era gay y esto obedece a que los desarrolladores recurrieron a una serie de símbolos estereotípicos para lograrlo, una estrategia poco constructiva. "Es cierto que un sector de la población que se define gay tiene gusto por el mercado de la moda, pero la imagen central que [Ubisoft] propaga con este personaje, con algunos gestos, actos y movimientos, hace que sobresalga y rápidamente pueda ser catalogado como gay sin que el mismo personaje se nombre a sí mismo como tal. Estas imágenes producen y reproducen ideas estereotípicas de cómo son las personas gays, cómo deben ser tratados, con distanciamiento o desprecio ante sus conductas 'amaneradas'. ", explicó Fausto. "Las personas gays son diversas y no necesariamente encajan con ese estereotipo del 'modista o el estilista', por lo que la filosofía de desarrollo no es precisamente incluyente con este personaje, sino más bien discriminatoria, al reproducir el estereotipo de que 'todos los gays son estilistas o afeminados'."

Pero por cada imprecisión, también hay un acierto y un ejemplo es el de Elihal, el sastre de Novigrad en The Witcher: Wild Hunt con quien te cruzas en tu cuesta por encontrar a Dandelion. Algunos pueden pensar que es exactamente el mismo caso que el de Chiffon, pues ambos personajes convergen en el tema de la moda, pero hay una diferencia fundamental en la forma como CD Projekt RED diseñó el segmento de Elihal, pues le permitió al personaje definirse a sí mismo, al tiempo que confirió a Geralt una actitud de respeto en su interacción con el elfo.

"Para leer y comprender a Elihal, es importante asimilar varias cosas. Primero, la historia que revela a Geralt al decir que fue descubriendo el placer de la transformación por medio de la ropa para liberarse. Una persona transgénero es aquella que descubre que está en el cuerpo equivocado; que por su parte genital, socialmente se le impuso una identidad que no desea; que no influye en su práctica sexual.", comentó Lamont. Con ciertas líneas de diálogo específicas, Elihal deja de ser una caricatura para convertirse en una persona con una historia que vale la pena descubrir.

"Otro punto importante es la reacción de Geralt, quien se muestra atento, curioso y respetuoso ante Elihal. Para quienes jueguen, conocer la historia de Elihal ayudará a comprender la vivencia de una persona transgénero y descubrir la conducta de un interlocutor tranquilo y respetuoso, lo cual puede conducirnos a repensar nuevas formas de convivencia ante la diversidad de la mente y la expresión humana. Creo que Elihal es una persona interesante.", afirmó el especialista.

Elihal, el sastre elfo de  Novigrad
Elihal, el sastre elfo de Novigrad

EL ESPACIO EN LÍNEA

Ahora bien, es imposible hablar de pluralidad, integración y diversidad en el ámbito de los videojuegos sin hacer escala en el espacio en línea, pues el juego online es cada vez más piedra angular de la experiencia de juego, al reemplazar incluso a las dinámicas cooperativa y competitiva locales. Y no es ninguna sorpresa si les digo que la comunidad LGBT no se siente bienvenida en algunos espacios de este tipo, con mención honorífica para Call of Duty que, pese a ser de mis franquicias favoritas, "brilla" siempre por su presencia en algunas listas infames, como la de la xenofobia y homofobia en línea. Porque todo jugador que no sea angloparlante y que haya probado Call of Duty en línea sabe bien que la dinámica es un poco... corrosiva, a menos que juegues con amigos exclusivamente.

Evidentemente, no todas las comunidades son así, pero el detalle complejo a considerar es que éste es un fenómeno de índole social primero y de videojuegos después; un reflejo de problemas que permean la dinámica de convivencia cotidiana en todos los ámbitos y que termina por filtrarse a un vestíbulo de juego de Call of Duty o GTA ―por poner un par de ejemplos―. Eso no significa que la apatía sea la solución, sino todo lo contrario, pero la acotación es que los videojuegos no tienen la culpa de esto, así como el futbol, como disciplina, no es responsable de que los fanáticos se golpeen en las gradas, invadan la cancha o arrojen objetos a la misma. Dicho eso, fabricantes como Microsoft y Sony tienen la responsabilidad de seguir buscando medidas que disuadan este tipo de prácticas, pero la solución de fondo es la misma que se necesita para eliminar la discriminación y la falta de respeto a nivel general en la sociedad. Es un asunto gradual de cultura y educación.

La discriminación en línea es reflejo de un problema social

"Honestamente, compañías y periodistas pueden hablar hasta ponerse azules, pero no habrá cambios significativos en este tema hasta que la población de jugadores general madure un poco.", declaró hace años el entonces editor en jefe de GayGamer.net, Flynn De Marco. Sobra decir que para abonar a la solución, habrá que empezar por lo básico, es decir, adoptar una filosofía de respeto en los juegos en línea y congruencia, porque si a los mexicanos, chilenos o españoles nos molestan por no hablar inglés y es irritante, ¿por qué habríamos nosotros, a su vez, de molestar a quienes tienen un tono de voz diferente? Pero ésa es solamente mi opinión.

ENTUSIASMO SOBRE EL FUTURO

Al final del día, el balance es positivo. Sí, como mencioné al iniciar este texto, el camino a la pluralidad sexual absoluta y el respeto por las preferencias en los videojuegos todavía es largo, pero las cosas no están categóricamente mal y, de hecho, han ido mejorando en este frente con los años hasta llegar a un punto de mucha más apertura.

Es y seguirá siendo complicado satisfacer las expectativas LGBT completas debido precisamente al carácter multifacético del movimiento, pero la fórmula básica es simple: lograr, lo más que se pueda, que los fans se sientan identificados por su identidad y práctica sexual en los juegos, adoptando el mismo paradigma que rige hoy el desarrollo de juegos en sí, que es escuchar a la comunidad.

"Yo diría que estoy entusiasmado [con la situación del videojuego actual] porque el cambio es lento pero se está dando.", concluyó Fausto Lamont.

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