jueves, 23 de julio de 2015

Acoso sexual callejero a las mujeres podría transformarse en un ... - LaTercera (Registro)

Piropos con connotación sexual o tocaciones en medio de la calle, son situaciones que muchas mujeres han sufrido en las ciudades del país. Sin embargo, la mayoría enfrenta esta situación en silencio, debido a la vergüenza de relatar estos sucesos, pero también a que no existe una sanción para que le dé sentido a estas denuncias.

Sin embargo, esta situación podría cambiar.

"Queremos ampliar la concepción de violencia contra la mujer y una de las manifestaciones de violencia que en nuestro país no sólo no se debate en materia de agenda pública, sino que no se condena, es precisamente el acoso sexual callejero que viven en mucho mayor magnitud las mujeres, pero que también afecta a hombres", comentó Claudia Pascual, ministra de Sernam, el miércoles.

Aquel día, la autoridad se comprometió a estudiar las propuestas para incluirla en una ley ampliada de violencia de género que consideraría también la violencia doméstica, física, sexual, sicológica, obstétrica, económica o simbólica, entre otras.

Pero el impulso en este sentido no la ha llevado el Gobierno, sino la propia sociedad civil liderada por la ONG Observatorio Contra el Acoso Callejero (Ocac) en representación de las mujeres que se han sentido agredidas en espacios públicos por estas conductas, pero que sin embargo no las denuncian: en parte por la vergüenza que conlleva relatarlo, y también porque no existe una legislación que permita sancionar a los acosadores.

Las cifras negras sobre acoso sexual callejera hablan de un 97% de casos que no son denunciados. En parte porque para enfrentar esto, en Chile sólo existe el artículo 373 del Código Penal que sanciona "las ofensas contra la moral", la cual es inaplicable y obsoleta en los casos de acoso sexual, y a veces incluso contra producentes en materia de diversidad sexual o libertades personales.

"Se ha aplicado en casos de personas que se sienten ofendidas si ven dos lesbianas besándose o una mujer con gran escote, lo que es bastante absurdo y retrógrado", comentó María Francisca Valenzuela, presidenta del Observatorio Contra el Acoso Callejero (Ocac).

Lo que se pretende entonces, señala Valenzuela, es legislar para sancionar como delito conductas graves, y a través de un cambio cultural promover el respeto en caso de los piropos. "A nivel de sanción sólo nos importa cuando son comentarios de connotación sexual grave y ahí, más que nada, lo que perseguimos son multas. Y hablamos de presidio menor en su grado mínimo para los casos de agarrones, exhibicionismo, o cuando hay tocaciones".

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