martes, 13 de enero de 2015

"El sexo es tan sólo una excusa" - El Universal (Venezuela)

Para Luis Fernández, el sexo es una excusa. En sus obras, que suelen girar entre la búsqueda del placer y los debates sobre la ética, propone realidades con niveles de crudeza capaces de entretener, divertir o excitar pero, sobre todo, de generar interrogantes acerca de los valores, "a veces castrantes", en los que se yergue la sociedad actual.

Este 15 de enero su trabajo como director promete hacer ruido con el estreno del musical Despertar de primavera, que llega de la mano de Mimí Lazo Producciones como parte del proyecto Broadway en Español.

El guión, escrito como un drama teatral en 1891 y adaptado al formato de musical en Broadway en 2006, aborda temas como el aborto, la violencia infantil, la homosexualidad y la muerte, a través de las historias de seis adolescentes que intentan dar su paso hacia la adultez en un mundo represivo. Además, para el nuevo montaje, se incluyen escenas que abordan las consecuencias de la medicación psiquiátrica en menores de edad.

En esta, su tercera experiencia con un musical (luego de Cabaret y Chicago) Fernández vuelve a las tablas con un compendio de escenas sexuales como bandera. Sin embargo, esta vez su mirada parece no ser solo la del artista, sino también la del padre y la del hombre que tiende a encontrarse en las experiencias y temores de sus propios personajes.

-Despertar de primavera trata temas que pudieran resultar incómodos para la audiencia. ¿Por qué representarlos sobre el escenario?

-Hay obras que te escogen, y esta, desde que la vi aquí por Carlos Giménez y luego en Broadway, supe que me ayudaría a cerrar un ciclo. Con esta pieza estoy enfrentándome a capítulos de mi vida que había tenido clausurados por incómodos y por difíciles, y también me enfrenta a mi responsabilidad como padre de un adolescente, para ser coherente en mi vida con lo que critico. Aunque fue escrita hace un siglo, las premisas de prejuicios y preceptos morales férreos en los adultos siguen vigentes y crean consecuencias en los jóvenes.

-No obstante, sus obras, que siempre rondan el tema sexual, suelen tener buena taquilla. ¿Somos tan conservadores como lo describe?

-De la boca para afuera sí, claro, y luego cada quien es otra cosa. Al final, todos somos unos grandes hipócritas. Por ejemplo, yo agradezco que mi hijo aún no me ha preguntado sobre sexo porque tal vez terminaría respondiendo como todos los padres. Aún así, si algo hemos comprobado Mimí y yo en las producciones, es que el público venezolano no sólo está más capacitado que el de Broadway para presenciar montajes de este tipo, sino que además está ávido de temas adultos tratados con seriedad.

-El sexo, por sí solo, puede atraer a todo tipo de público. ¿Cómo hacer para transformarlo en un elemento artístico?

-El sexo es una excusa para hablar de la vida. Nos obsesiona a todos, tal vez, porque no tenemos el suficiente y lo comparamos con el de los demás. En todo caso, en mis producciones, incluso como actor, creo que debe ser mostrado en la plenitud que exige el personaje, y que no podemos abordar un tema para luego tratarlo con miedo. Por eso, en este musical, que gira en torno del despertar sexual, tenemos que ver a la protagonista perder la virginidad, porque es su problema y ese problema tiene que ser de todos. Una crudeza similar se da en mi papel en la película Espejos y en Tamara, que se estrenará este año.

- ¿Teme que esta recurrencia temática termine por encasillarlo?

- Para nada, el sexo siempre tendrá muchas aristas, muchas dudas, muchas preguntas por plantear para que cada quien las responda a su modo.

-En su estreno, la versión de Broadway obtuvo ocho Tonys y un Grammy. ¿Cuál es su expectativa sobre el impacto de la obra en el país?

-Yo espero, cautelosamente optimista, que el público lo reciba con la misma pasión que le hemos puesto al proceso y que valore el talento de los 12 nuevos artistas que traemos. Estamos tan complacidos, que hasta hemos negociado exportar la obra a Estados Unidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada