lunes, 21 de octubre de 2013

Se venden abrazos, no sexo - La Copa Criterio

Información:El Universal

Abrazos gratuitos hay en todas partes del mundo, pero ahora un empresario de la ciudad estadounidense de Madison, en Wisconsin, busca convertir esas muestran de afecto en la base de un nuevo modelo de negocio abriendo una "Snuggle House", algo así como una casa de abrazos o arrumacos.

Allí trabajarán cinco "abrazadores profesionales" que abrazarán, harán arrumacos y hablarán con sus clientes... a cambio de un pago, se entiende. Sin embargo, no estarán permitidos besos o contactos de tipo sexual.

"Lo considero una necesidad. Tengo la impresión de que simplemente hoy en día no hay suficiente conexión humana, toda esta tecnología que, en mi opinión, nos separa", explica el fundador, Matthew Hurtado, sobre su decisión de crear este lugar.

La oferta de contacto íntimo pero no sexual está dirigida a todos los que simplemente "quieren ser tomados en brazos", sobre todo ancianos y enfermos, informa la revista Time. El contacto humano produce en el cuerpo la hormona oxitocina, la llamada "hormona del amor", explica Hurtado, cuyos beneficios son visibles: le hacen sentir a uno "más seguro y protegido".

Y es que los arrumacos no tienen necesariamente que tener lugar bajo las sábanas: "Cuando simplemente quieres tumbarte y acurrucarte y recibir caricias a la antigua, puedes hacerlo", cuenta Lonnie Johnson, trabajador de la empresa, a la televisión NBC. "Igual de bien podemos sentarnos juntos y hablar o puedes llorar en mi hombro".

En un país más bien pudoroso, donde el contacto corporal con extraños se considera normalmente incómodo, la idea no ha cosechado sólo buenas críticas: la fiscalía general de Madison se muestra escéptica de que vaya a tratarse de meros abrazos. "Mi primer pensamiento fue que podría ser un lugar de prostitución", señala Jennnifer Zilavy, fiscal de la ciudad. Algunos aseguran que la idea les da miedo y se preguntan qué es lo que es ocurre allí realmente.

Timothy Casper, abogado de Hurtado, afirma que la seguridad de los clientes es prioritaria y dice creer que "hemos convencido a la ciudad de que se trata realmente de una empresa de arrumacos". Por su parte, Hurtado asegura que se comprobará a detalle de dónde vienen tanto los clientes como los trabajadores de la empresa para ver si, por ejemplo, tienen antecedentes por delitos sexuales.

Además, se aclararán las reglas en conversaciones previas y en todas las habitaciones habrá cámaras y botones para pedir auxilio a fin de garantizar la seguridad.

Pese a las críticas, la idea ha sido relativamente bien recibida entre el público: casi 300 clientes ya se apuntaron a las sesiones y para el trabajo se postularon 322 personas; fueron contratadas cuatro mujeres y un hombre.

La fiscalía no está convencida y por eso, la inauguración, prevista para este martes, se retrasó. "Conservo mis reticencias", señala Zilavy. No está claro si el miércoles la casa podrá dispensar arrumacos oficialmente.

 

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