jueves, 31 de octubre de 2013

Que el indulto no abra puertas a la impunidad - El Economista

Ana Langner / El Economista

Desde la perspectiva de derechos humanos, el indulto -figura mediante la que se extingue la responsabilidad penal-?no debe ser nunca la vía para abrir las puertas a la impunidad ante graves violaciones de derechos humanos, advirtieron Amnistía Internacional (AI) y los abogados defensores del profesor tzotzil Alberto Patishtán, quien será el primer beneficiado de esta herramienta legal.

La reforma al Código Penal Federal para permitir una nueva modalidad de indulto presidencial en caso de "violaciones graves a los derechos humanos de la persona sentenciada", publicada ayer en el Diario Oficial de la Federación, permitirá que el indígena acusado por el asesinato de siete policías salga libre tras 13 años de encierro.

Leonel Rivero, abogado que lleva el caso del maestro chiapaneco desde los últimos 14 meses, compartió su preocupación ante el indulto, pues "es un poder distinto el que viene a enmendar una falla estructural del sistema de administración de justicia".

En voz de Zapico, director de AI, "un sistema que no es capaz de analizar realmente el fondo del asunto y prefiere quedarse en los formalismos, condenando de por vida a personas a sabiendas de que no existen pruebas suficientes para demostrar su responsabilidad, es un sistema que ha fracasado" y requiere de una transformación profunda para evitar que se repitan estos casos.

El artículo 97 Bis del Código Penal Federal aprobado exige que para el indulto presidencial, las vías jurisdiccionales en México hayan sido agotadas y el caso presente graves violaciones a los derechos humanos durante el proceso. En ese sentido -y si el caso cumple con lo estipulado en el Código- no debería existir riesgo de que esta figura promueva impunidad en violaciones graves, explica el también abogado Daniel Zapico.

Por desgracia -abundó-, en México los responsables de violaciones graves de derechos humanos casi nunca rinden cuentas ante la justicia, además, como ni siquiera se les llega a amonestar, no les sería aplicable la figura del indulto.

LA LUCHA

Héctor Patishtán, quien era un bebé cuando su padre fue condenado a 60 años de prisión por lesiones y homicidio calificado, robo calificado, daños y aportación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, dijo tener sentimientos encontrados; por un lado, está feliz con la idea de que su padre salga por fin del encierro, pero, por el otro, siente tristeza por la ineficiencia del Poder Judicial.

Y es que tanto para Héctor como para las organizaciones civiles nacionales e internacionales que defendieron al profesor, el Poder Judicial de la Federación no garantiza justicia, en este caso concreto, esperaban que le fuera reconocida la inocencia ante la falta de pruebas.

"En todo este proceso solamente hay un perdedor y es el Poder Judicial de la Federación, encabezado por la Suprema Corte y los tribunales colegiados que nunca estuvieron a la altura para hacer justicia a un profesor indígena que 13 años estuvo injustamente encerrado", dijo Leonel Rivero.

ana.langner@eleconomista.mx

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