lunes, 21 de octubre de 2013

La barra del Matador provocó destrozos en autos y casas - Clarín.com

21/10/13

Nuevamente los barras se hicieron presentes y dejaron su huella (mala, como no podía ser de otra manera) en las inmediaciones del estadio de Tigre. Transitaban los 35 minutos del primer tiempo del partido entre el club de Victoria y Arsenal, donde sólo estaban autorizados a presenciarlo hinchas locales y socios, cuando se empezaron a escuchar tiros afuera de la cancha.

Esto provocó la curiosidad de quienes se ubicaron en la popular que da hacia el lado de la avenida Eva Perón para saber qué ocurría. Esta vez no se trataba de viejas disputas que mantienen las dos facciones de la barra de Tigre, que llevaron a la muerte -por ejemplo- a Adrián Velázquez en febrero de este año, en la previa de un partido ante River.

Ahora, el asunto tuvo que ver con un grupo de unos veinte barras que fueron aproximándose hacia el estadio provocando disturbios: al principio tirando proyectiles y estando visiblemente alcoholizados. Y al llegar a la cancha, la intención era ingresar sin entradas.

Al arribar a la intersección de Eva Perón y Carlos Casares, los barras derrumbaron las vallas de seguridad. La policía intervino de manera tardía, arrojando balazos de goma para intentar dispersarlos. Pero la historia no terminó allí, ya que los barras comenzaron a huir por Casares, provocando el miedo entre los vecinos que se habían asomado a las ventanas de sus casas y automáticamente se resguardaron adentro. Y en ese transitar por la calle fueron destrozando todo lo que veían en el camino. Lanzando pedazos de ladrillos, convirtieron por minutos esa cuadra en la ruta del terror. Por ejemplo, destrozando vidrios de departamentos. Para sumarle más terror al combo siniestro, tuvieron tiempo para provocar destrozos en varios autos que se encontraban estacionados y que pertenecían a los vecinos del lugar. En total, ventanas y parabrisas rotos y techos de autos abollados fue el saldo del accionar de estos barras.

Una vez que los violentos se marcharon, los vecinos pudieron salir de sus casas, con una moneda en común en todos: la indignación. "Es increíble cómo en cada partido vivimos un hecho de estas características y la policía lo único que hace es mirar y dejarlos escapar ", afirmaron ante la prensa, mientras buscaban restos de bolsas pequeñas que los barras sacaban de sus zapatillas y dejaban en el camino, en lo que se presumía podía ser "droga", según los habitantes del lugar. Al mismo tiempo, una cámara del APreViDe, organismo de prevención de violencia en eventos deportivos que dirige Oscar Boccalandro, registró cómo había quedado el lugar luego de los disturbios de los energúmenos. La sensación para todos era la del hartazgo. La de conseguir que alguien le ponga un punto final a la violencia de cada semana de una buena vez.

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