miércoles, 9 de octubre de 2013

Daños irreversibles a El Caballito; INAH denunciará a responsables ... - La Crónica de Hoy

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señaló que las labores de "restauración y rehabilitación" a la escultura ecuestre de Carlos IV, (El Caballito) se hicieron sin autorización y provocaron daños irreversibles, expandidos a un 50 por ciento de la superficie de la pieza. En conferencia de prensa, el secretario técnico del INAH, César Moheno, leyó un dictamen donde establece que tras la suspensión de la "agresiva limpieza", y bajo el entendido de que "el valor cultural del monumento histórico intervenido es incalculable", el monto al que ascienden los daños al monumento histórico es de un millón 415 mil 723 pesos.

Por ello, la coordinadora nacional de asuntos jurídicos del instituto interpondrá una "denuncia ante la PGR por los hechos ocurridos en torno a los daños que presenta la escultura, en contra de quien resulte responsable, debido a la violación al artículo 55 de la Ley Federal de sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos y su Reglamento", añadió el funcionario.

La multa contra el o los responsables ascendería, como máximo, a 50 mil pesos, y condenaría a "la reparación del daño ocasionado por el valor económico que establezca el dictamen", explicó Moheno.

El documento responsabiliza de manera directa a Arturo Javier Marina Othón, dueño del despacho Marina, Restauración de Monumentos, quien utilizó ácido nítrico al 60 por ciento, y no en un 30 por ciento, para la "restauración", como mencionó con anterioridad.

Según la lectura de Moheno, el titular de la empresa involucrada en las acciones —"presuntamente contratado por funcionarios del Centro Histórico de la ciudad de México", apunta el documento—, que especialistas en metales del INAH consideran violentas e inadecuadas, asumió su responsabilidad sobre los trabajos que emprendió y causaron, según el dictamen, la pérdida de un 50 por ciento de la patina original que protegía el bronce de la escultura, así como daños que presenta su pedestal, también, por escurrimiento de ácido y hierro.

CONCESIONARIOS CONOCIDOS. En la lectura del dictamen el secretario técnico mencionó que "los ácidos inorgánicos, como el ácido nítrico, se han dejado de emplear en restauración de metales desde la década de 1950, cuando se comprobó el profundo e irreversible daño que causan."

Sin embargo, Arturo Javier Marina Othón declaró en días pasados que para sus trabajos en otras obras de la ciudad, empleó los mismos procedimientos que con El Caballito, "porque así se trabajan los metales". 

Marina Othón es dueño del despacho Marina, el cual ha prestado sus servicios de mantenimiento en al menos 50 obras, dentro del Distrito Federal, entre las que se incluye mobiliario y estatuas de la Alameda Central, como parte de los proyectos creados por el Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México, que preside Inti Muñoz.

El director general del Fideicomiso sostuvo en días pasados que la escultura no tendría daños irreversibles, además de que el trabajo fue una decisión tomada "por un cuerpo colegiado e institucional; el equipo de invitados ha tenido experiencia previa, la cual había sido exitosa y satisfactoria, además de aprobada en sus procedimientos y técnicas por el INAH, como sucedió en esculturas públicas en la ciudad, como las de la Alameda Central", señaló.

En el dictamen se concluye que los "daños generados son irreversibles. Es urgente iniciar un proceso de intervención para estabilizar el monumento histórico y restituir los elementos necesarios que garanticen su conservación".

Por su parte, tras conocerse este dictamen, la Autoridad del Centro Histórico y el Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México informaron que buscarán remediar las afectaciones a la escultura y que El Caballito "volverá a estar en óptimas condiciones".

Añadieron que actuarán con toda contundencia y claridad para un deslinde de responsabilidades. "Hemos  solicitado para ello la intervención de la Contraloría General del Distrito Federal", refirieron en un comunicado.

TRAMPAS PARA LOGRAR AVAL. El INAH dice que el Gobierno del Distrito Federal creó el Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos de la Ciudad, donde el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el INAH fueron observadores en sus sesiones, que planteó el Programa General de Trabajo que mencionaba la necesidad de restaurar El Caballito, sin embargo, "en ningún momento se estableció una fecha para iniciar estos trabajos, además que de nunca se solicitó la autorización como lo marca la ley", explica Moheno.

En el informe que leyó dice que "los documentos presentados por el Fideicomiso del Centro Histórico y por el señor Arturo Javier Marina Othón, mediante los cuales éstos pretendieron obtener la solicitud de autorización por parte del INAH de manera extemporánea, están incompletos", por la falta de cedula profesional del restaurador, su currículum vitae y justificación del proyecto.

Según el dictamen, que se puede leer completo en la página del INAH, "tanto el Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México como el señor Arturo Javier Marina Othón buscaban obtener el aval del INAH para continuar con los lamentables trabajos que ejecutaron y que fueron suspendidos el 19 de septiembre de 2013".

RECUENTO DE DAÑOS

El dictamen presentado por el INAH apunta que la escultura de bronce sufrió la pérdida de estaño y zinc, debido al ácido nítrico empleado, que provocó la corrosión del bronce y es por eso que cambió el color a tonos salmón.

En cuanto al pedestal, el documento informa que el escurrimiento y absorción de ácido nítrico causaron manchas en la piedra y los tableros de mármol.

"También se pudo observar negligencia en la calidad de los trabajos realizados, así como una total falta de sensibilidad al trabajar sobre un monumento histórico", leyó César Moheno. "Se observa que los andamios (inestables e inadecuados) se amarraron a tres de las cuatro patas del caballo, incluyendo aquella que tiene una grieta visible en la cañuela". 

Asimismo, se encontró un tablón de andamio (de metal y madera) apoyado directamente sobre la escultura, en las ancas del caballo, lo cual puede generar daños físicos por el movimiento de los andamios, así como manchas de corrosión del metal del tablón. Además, el andamio está en contacto directo con el pedestal del monumento, produciendo daños físicos.

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