jueves, 10 de octubre de 2013

Compraventa de autos en Cuba esconde una "carta" - Martí Noticias

La agencia EFE reporta desde La Habana que dos años después de autorizarse oficialmente la compraventa de autos en Cuba, el trámite de vehículos sigue siendo una transacción difícil y restringida en la isla.

Para comprar automóviles, sean nuevos o usados, es un requisito una carta de autorización de las autoridades, un permiso que —dice la reportera de EFE— no todos pueden tener.

Ella entrevistó a Carlos, un cubano que tiene la carta como otros 8.000 compatriotas suyos, pero sigue esperando desde hace un año el turno para comprar. "He tratado de encontrarle alguna explicación lógica. Me han dicho que están cambiando algunas circunstancias en la institución", le dijo desconcertado a EFE


La autora del reportaje señala que obtener la carta es una pesadilla de la que sólo han escapado algunos funcionarios, artistas, marinos y otros cubanos que el Estado considere aptos, siempre que el banco justifique sus ingresos como idóneos.

El decreto-ley 292 de 2011 advertía en su Capítulo Tercero, artículo 5.1, "El Ministro del Transporte podrá autorizar a personas naturales cubanas y extranjeras con residencia permanente, la compra de un vehículo de motor en pesos convertibles, en las entidades comercializadoras del país", una autorización que, precisa, "se dará, en todo caso, a personas que hayan obtenido los ingresos en moneda libremente convertible o en pesos convertibles, COMO RESULTADO DE SU TRABAJO, EN FUNCIONES ASIGNADAS POR EL ESTADO O EN INTERÉS DE ÉSTE".La precisión establece una diferencia entre unos cubanos y otros.

Trabajadores por cuenta propia y pequeños agricultores privados estarían excluidos, pero hasta médicos internacionalistas que reportan cuantiosas divisas al Estado y poseen suficiente solvencia han sido excluidos de comprar,

Por otra parte, mientras que los concesionarios extranjeros sólo pueden vender a empresas estatales y a algunos particulares con carta, la única empresa del Estado que comercializa autos de uso modernos mantiene suspendida la venta desde hace meses.

Las trabas han disparado las ventas sin control estatal a través de sitios como Revolico y Cubísima en internet, pero otros cubanos, como Judith, consideran que es más seguro hacerlo cumpliendo las regulaciones.

"Se hacen menos trampas, porque quizás yo te vendí un carro y a los seis meses [todavía] está a mi nombre ¿Qué pruebas tú tienes de que yo te vendí o que tú me compraste?", dijo Judith a EFE.

Debido a las restricciones los precios están por las nubes. Yoemis, que está vendiendo su Mitsubishi Eclipse del 95 en poco más de 27.000 dólares, explicó a la agencia española que se han disparado "al no haber una oficina adonde la población pueda dirigirse para comprar carros".

La selectividad en entregar las cartas de autorización ha creado malestar entre quienes tienen el dinero para adquirir un vehículo más allá de los "almendrones" americanos de los años 50.

Pero incluso después de tener la autorización, la espera desespera, como indicara el músico Robertico Carcassés en una de las demandas políticas y sociales que  improvisó sorpresivamente durante un reciente acto televisado desde la llamada tribuna antiimperialista: "Si ya tengo la carta, ¿que volá con mi carro?".
 
El corresponsal en La Habana del servicio BBC Mundo, Fernando Ravsberg, explica que la carta autoriza a un concesionario a vender un auto con 100.000 km rodados o más, generalmente  dados de baja por las agencias estatales de alquiler para turistas.

 "Sin embargo, desde abril el gobierno cubano ha dejado de vender automóviles a los ciudadanos autorizados a comprarlos, por razones que no han sido explicadas. Pero como consecuencia se cerró el único mecanismo por el cual un cubano podía adquirir un vehículo usado-moderno", señala Ravsberg.
 
Ello ha ocasionado que a algunos que ya tenían el codiciado documento se les venciera sin poder adquirir su anhelado medio de transporte.
 
En una sátira sobre "el cumpleaños de su carta", el humorista Luis Silva (Pánfilo)  dice: "Y ahí está la carta, oyendo la conversación. Y no puedo pasar por alto su primer añito en mi poder. Le haremos un cake, que lo hacen muy rico en el Cotorro. Deja ver quién tiene un carro que me pueda llevar al Cotorro, para buscar el cake".

En respuesta a la sátira de Silva, el productor de videos de la televisión cubana  y promotor de los premios Lucas a los mejores videos del año, Orlando Cruzata escribió:

"Estimado Silva, con mucha alegría leí tu escrito en el feliz aniversario de tu carta para el carro. Cuan feliz debes estar, cuanta cosa maravillosa debes estar sintiendo, al tenerla a tu lado, compartiendo cada segundo de tu vida".

"Mi hermano, mi situación no es tan dulce como la tuya, voy unos pocos pasos atrás. Como s...abes llevo 34 años en la televisión cubana y debo tener un currículo más o menos decente, que me debe alcanzar para unas cuantas medallas, que nunca me han dado, pero eso, medalla, lo mismo".

"Hace poco por motivos de edad y mujer en Morón, decidí dar los pasos para la obtención de una carta, para tener un carro, no en ingles, no en señor, sino carro, como se dice en español".

"Esto me llevo a un supertour de papeles y cartas, de oficinas y cuños, de pasillos y puertas que se abren y cierran según el viento… en fin, logré tener todos los papeles que me pidieron. Y allí, justo allí, cuando en mis manos de hombre fuerte llevaba el último papelito…. me dijeron que ya no había carta, que todo estaba detenido…. la matriz así lo había decidido".

"Entonces comprendí a Robinson en su isla, aferrado a Viernes como si fuera un dios, me di cuenta de la soledad del corredor de fondo, y el misterio del purgatorio.

Pero hermano, tú tienes un paso adelante, tú tienes la carta, tú tienes tu turno, no te deprimas y continúa, ya estás casi a punto de tu carrito bien usado, y corrido, pero carrito al fin (...).


Disfruta tu carta hermano, llévala contigo como un tesoro de la isla, abrázala y dile cada vez que puedas lo mucho que la amas.(...) Y cada vez que alguien venga a darte muela llena de teque y demagogia le digo ….oiga, ¡a otro con ese cuento!".

Después de todo, para la mayoría de los isleños tener carro propio ha sido por más de 50 años una fantasía, como confirma en su video musical "El carro" el exitoso cantante y autor Descemer Bueno:

"Nunca se pierden las ilusiones / las esperanzas no se abandonan / siempre se añora algo que te falta / la fantasía nunca se acaba".

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