domingo, 13 de octubre de 2013

Bradley gana por decisión dividida a Márquez - El Universal

ariel.velazquez@eluniversal.com.mx

La Dinamita no estalló y la historia se esfumó.  Conseguir el cinturón welter, el anhelado quinto campeonato absoluto y el pedazo  de historia en el boxeo mexicano y mundial,  se esfumó  para Juan Manuel Márquez como lo hizo su rival Timothy Bradley, cada que Dinamita intentó dominarlo con su pegada. Márquez y Bradley conocían a la perfección la llave que llevaría a cada uno a la victoria y a la derrota, los dos lo intentaron en su forma, pero finalmente la juventud y velocidad del estadounidense rigió para retener  por controversial decisión dividida  el fajín de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y con ello su inmaculado récord profesional.

El trabajo de velocidad que tanto presumió Juan Manuel como carta principal para el combate, quedó inservible ante un hombre que a base de piernas y movimientos de cintura lo hizo fallar. Desplazamientos hacía las esquinas de Bradley fueron casi imposible de cerrar para un  Márquez que apostó en demasía a su movimiento lateral acompañado por upper de derecha.

Los puntos y la decisión de los jueces que en repetidas ocasiones el mexicano ha criticado no fueron exactamente   lo que se vio sobre el ring. Un Dinamita que únicamente se encargó de explotar en la parte final de cada uno de los rounds y un Bradley que entendió que no era necesario encarnar una guerra para salir con el brazo y el cinturón en todo lo alto.

Los 40 anos de edad cobraron factura para el cuatro veces campeón del mundo. Las piernas ya no hilaban como su cerebro quería mandar para cazar al campeón. La fortaleza de su pegada no  cimbró.

La batalla inició con un  primer round que fue una continuación de la sesión de video. Unicamente estudio con algunos zarpazos de izquierda tirados por el mexicano que Bradley supo absorber. Dos izquierdas con manufactura Márquez que hicieron pensar en un panorama diferente al final

Bajo el canto de olé del público tricolor,  el capitalino acertó con la zurda en el principio del segundo  episodio. Con el jab abriendo camino y los movimientos de cintura delineando la ofensiva,  Dinamita se adueñó del centro del encordados para acertar combinaciones al rostro de Timothy que sin embargo pudo  conectar una derecha sólida.  Los últimos cinco segundo fueron expresividad.

Casi como un episodio de transición resultó la tercera vuelta. Márquez logró estampar una derecha, pero fue insuficiente para predicar el futuro del campeón que destinó gran parte de los tres minutos a establecerse con su guardia buscando un error del mexicano que pudiera capitalizar contragolpeando.

Con la velocidad como arma principal, Juan Manuel estableció el movimiento lateral con upper  que tanto  trabajó durante los meses de entrenamiento. Los últimos 60 segundos del cuarto campanazo fueron cátedra de mano derecha y experiencia  de Juan Manuel  que tocó el rostró y la zonas blandas del nacido en California.

La  voz de Nacho Beristaín para el quinto rollo fue cortar las salidas de Bradley. Fintas de cintura del Dinamita fueron bien leídas por el estadounidense.  Recto al rostro de derecha y gancho de zurdo fue el mejor embate del capitalino. Una vez más el cierre fue el mejor regalo para el público, cuando los dos boxeadores decidieron bajar la guardia como símbolo de gallardía.

La preocupación de la pegada del Dinamita mantuvo en constante defensiva a Bradley.   Apostó por su velocidad y piernas para capotear a un voluntarioso Juan Manuel.

Bajo la orden de respetar el entrenamiento de meses, Bradley entendió que no necesitaba encarnar una guerra con Márquez. Contener  con cintura y piernas fueron  su llave

Cómodo en su plan de pelea, Bradley dominó la segunda parte de la batalla. No sólo entendió los tiempos si no el se encargó de marcarlos.

La estampa que dejó Juan Manuel Márquez en diciembre pasado podría haber sido su mejor y última carta de presentación, pues la cúspide luce lejana para el mexicano

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