domingo, 8 de septiembre de 2013

Sexo y agua, ¿un clásico idealizado? - 20minutos.es

Con los calores estivales, la imaginación se dispara al mismo tiempo que los cuerpos se desprenden del exceso de ropa y la erótica del agua se hace más presente que nunca. ¿Quién no ha practicado o fantaseado alguna vez con un tórrido y húmedo encuentro en medio del líquido elemento? En pleno día o a la luz de la luna, en agua dulce o salada, en un jacuzzi gigante o en una humilde ducha, todas las opciones valen.

Quizás esté un poco idealizado. No hay más que echar un vistazo a algunas de las escenas más eróticas del cine, plagadas de cuerpos que se encuentran siempre con el agua como testigo. A veces basta con un simple cubito de hielo, como bien demostraron Kim Basinger y Mickey Rourke en 9 semanas y media (uf, yo aún me estremezco).

9 semanas y 1/2En el sexo, casi todo lo que se sale de lo cotidiano y de la rutina resulta sensual y provocador. Acostumbrados a la falta de tiempo y a la vorágine del día a día, tendemos a lo habitual y de repente, algo tan sencillo como el agua pone a nuestro alcance la posibilidad de jugar y probar nuevas posturas que, fuera de ella, se nos antojan imposibles.

Pero no todo es como en el cine. Y si encima hablamos de sexo con un desconocido, la cosa empeora. No por este, sino porque el condón se hace necesario y, ¿Os imagináis a Kevin Costner poniéndose uno en mitad del lago en el que se lo monta con Madeleine Stowe en Revenge? Eso sin hablar del lubricante, porque aunque muchos se sorprendan, el agua puede secar la vagina y hacer la penetración bastante incómoda, por lo que los expertos siempre recomiendan usarlo. Será muy útil, pero no se me ocurre una forma más eficaz para romper la magia… "Espérame bajo la cascada, churri, que yo voy a por el vaginesil…"

En fin, con lubricante o no, y ya sea con tu pareja o con alguien a quien acabes de conocer, el agua es tan buen lugar como cualquiera para tener una experiencia memorable. La mía, acuáticamente hablando, tuvo lugar en la playa de Es Trenc, en Mallorca. Y aunque hace ya algunos años que no hablo con el coprotagonista, os puedo jurar que nunca, nunca la olvidaré.

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