domingo, 8 de septiembre de 2013

Instrucciones para comprar un condón Sexo con Esther Esther Balac - ElTiempo.com

Lo primero que hay que tener claro es que los condones son de ltex o de poliuretano ultradelgado.

Si usted se considera un experto en condones sólo porque sabe decir, sin sonrojarse, qué son y para qué sirven, está muy equivocado. Es más: la mayoría de las personas tienen conceptos tan precarios sobre estos adminículos de primera necesidad, que despiertan vergüenza ajena.

Hay que decir, para empezar, que los condones dejaron hace rato de ser una mera barrera contra infecciones y uno de los anticonceptivos más socorridos, y ya pueden considerarse una ayuda valiosa cuando de placer se trata.

Calladita, pero visionaria, la industria que los fabrica se ha dedicado a diversificar la oferta y a convertir los preservativos en el tercero indispensable para una faena exitosa en la cama.

Comprarlos exige a estas alturas una instrucción básica para no seguir cayendo en el error de llevar lo primero que se aparece o lo que recomienda el vendedor, que por lo general es lo más caro.

Lo primero que hay que tener claro es que los condones son de látex o de poliuretano ultradelgado. Los primeros son los más comunes, pero pueden desencadenar alergias en hombres y mujeres con susceptibilidad a este material; los segundos son la alternativa en estos casos, además de ofrecer las mismas propiedades de los otros.

Aclarado el aspecto más básico, vámonos a lo realmente interesante.

Si lo que se busca es que el aquello sea más placentero para nosotras, lo aconsejable es optar por los que tienen relieves externos, como lunares, anillos o combinaciones de los dos, que magnifican el área de fricción.

Si el propósito es agradarles a ellos, se los puede premiar con condones finos, superfinos y ultrafinos; no solo favorecen la sensibilidad, sino que evitan que su mejor amigo se sienta como empacado al vacío.

Ahora, si se le atraviesa un preservativo apellidado extraplacer, no se sorprenda y sepa que se trata de una especie de bolsa que provee mayor libertad de movimiento, mayor fricción y estimulación, y que beneficia a los dos integrantes de la pareja.

Los retardantes, que tienen un anestésico que demora la eyaculación, y, por supuesto, los que vienen con sabores, hacen parte de las opciones.

Aunque creo que es más un embeleco, también hay tallas que incluyen la estándar, la large, la extralarge y los anchos, que muchas veces son una espacie de placebo para ellos, porque excepto en astas muy breves, todos los tamaños se adaptan al condón.

Y cómo olvidar los que se adoban con espermicidas y los ultrarresistentes para situaciones de alto riesgo.

En fin, mis amigos y amigas: esta no es sino una pequeña pincelada sobre la oferta de condones en el mercado, que se ajusta a todos los gustos. Eso sí, en caso de duda lo mejor es tener a la mano una cajita surtida. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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