sábado, 10 de agosto de 2013

Inmigrantes luchan por sus autos en Los Ángeles - La Opinión

Reyes Juárez recuerda con detalle aquella tarde que salió del trabajo y fue detenido por la policía cuando manejaba de regreso a su casa, en la ciudad de Whittier. "Todo iba bien: el policía me pidió el registro del auto y la póliza del seguro, pero cuando me pidió mi licencia de conducir, todo cambió", cuenta Juárez, quien es padre de cinco niños.

Según relata, fue entonces cuando el oficial no dudó en decomisarle su auto y entonces comenzó la mala racha para él y su familia."Era mi único medio para trabajar, así que perdí días de trabajo, pagué 600 dólares en multa para ir a la corte y 1,200 dólares para recuperar el coche. Desde entonces, vivo con estrés y miedo de que me vuelva a ocurrir, porque sigo sin tener una licencia", confesó el hombre.Juárez, junto a un docena de personas, que han pasado por la misma situación, se reunieron ayer frente al edificio de la Junta de Supervisores del Condado de Los Ángeles, para compartir sus historias de lo que aseguran es una "injusticia", que les ocurre a miles de familias inmigrantes, todos los días, alrededor del condado.La coalición LA Voice está de su lado apoyando a estas personas en una campaña llamada Liberen Nuestros Autos, con la que varias organizaciones, incluyendo ACLU, buscan llamar la atención de los departamentos de policía de ciudades como Baldwin Park, Pomona y Covina, donde ocurre el mayor numero de decomisos, principalmente a familias latinas."Queremos que esta práctica injusta, que afecta el bienestar de las familias inmigrantes indocumentadas, termine", señaló Zach Hoover, director ejecutivo de LA Voice."No queremos afirmar que hay perfil racial en estos decomisos de auto tan frecuentes entre los Hispanos, pero es en quienes vemos el mayor número", sostuvo Hoover.Alma Castañeda, residente de Baldwin Park, dice que a ella y a su esposo les han incautado cinco autos en total en los últimos años."A mi esposo simplemente lo pararon y le dijeron 'no tienes licencia', así que le confiscaron el carro. Ni siquiera se la habían pedido y ya estaba la grúa allí", relató la mujer."No hay duda de que abusan por el color de nuestra piel. Yo vivo con miedo, manejo todos los días con miedo de que la policía me decomise una vez más mi camioneta, es mi herramienta de trabajo", admitió José Díaz, un jornalero de Pomona."Como ya sé que andan a la caza de personas como yo, ya sé como esconderme, para que dejen de seguirme", añadió.Con el lema "¡Repórtalo!", la coalición invitá a la comunidad a reportar abusos de decomisos de sus autos y a conocer sus derechos para evitar pagar miles de dolares y recuperar sus vehículos."La meta es reunir mil historias, como las de estas personas, recolectar cifras y entablar una conversación con los supervisores del condado, para que intervengan en parar la ola de abusos", indicó Pedro Espinoza de la organización IDEPSCA. "El problema radica en la falta de licencias de conducir para esta gente, que el gobierno sigue sin dar solución".De acuerdo con datos del condado, las ciudades con mayor número de decomisos de autos en el 2011 fueron Vernon y San Fernando."Esperamos lograr lo que ya se logró en Los Ángeles, de reducir el decomiso de 30 a 1 día. En esta ciudad las incautaciones se redujeron en un 40 % en un año", destacó Hoover.Este diario trató de obtener una declaración de la Policía de Baldwin Park, pero no se obtuvo respuesta al cierre de esta edición.

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