miércoles, 21 de agosto de 2013

Hacia los autos libres de humo - La Voz del Interior

Los niños son los fumadores pasivos más vulnerables. Generalmente inconscientes de sus derechos, o sin margen para dar indicaciones a los adultos, deben aspirar el llamado "humo de segunda mano" que quienes consumen tabaco expelen.

La situación se agrava cuando los fumadores son los progenitores u otros familiares directos –lo cual vuelve crónico su estado de fumador pasivo– y el tabaco se consume en ámbitos habituales, como la casa. Y se vuelve todavía más insalubre cuando el humo se concentra en el interior de los vehículos.

El tema fue recordado por el Instituto Nacional del Cáncer (INC) a propósito de celebrarse el Día del Niño y tomó como base un trabajo llamado "Una investigación experimental sobre la polución por humo de tabaco en autos", publicada en junio de 2009 en la revista Nicotine & Tobacco Research, de la editorial Oxford University Press, elaborado por Taryn Sendzik, Geoffrey T. Fong, Mark J. Travers y Andrew Hyland.

En diálogo con La Voz del Interior , Raúl Mejía, coordinador del Área de Control de Tabaco del Instituto Nacional del Cáncer (INC), recuerda que la concentración de partículas de humo es diez veces mayor en el interior de un auto, que en una habitación. Esto no varía en función del modelo, ya que casi todos los interiores son iguales. El artículo de Nicotine & Tobacco Research indica que tampoco hay variaciones determinantes si el auto tiene ventanillas bajas o si está prendido el aire acondicionado (una vez que el cigarrillo se apagó).

El experimento contempló cinco situaciones en relación con variantes y sus combinaciones, como: con las ventanillas cerradas y el aire acondicionado encendido; con las ventanillas abiertas y sin el aire acondicionado encendido, con las ventanillas cerradas y el aire acondicionado apagado, con las ventanillas parcialmente abiertas; en movimiento o con el vehículo detenido. También se tuvo en cuenta la cantidad de minutos en los que se fumó cada cigarrillo.

En todos los casos, el tamaño promedio del interior del vehículo o la cabina oscilaba entre 2,6 a 3 metros cúbicos (m3) y todos los participantes de la experiencia fumaban habitualmente en sus autos, también se respetó la marca de cigarrillos.

Por supuesto, el pico de concentración de humo se verificó en el auto con todas las ventanillas cerradas y en el momento en que se fumaba, pero luego de que se apagara el cigarrillo, el estado del aire era similar.

"Reconociendo la necesidad de proteger a los niños de la exposición a la polución por humo de tabaco en los autos, varias jurisdicciones decidieron educar a la población. Sin embargo, el trabajo va más allá e indica que "los descubrimientos del estudio, combinados con la actual evidencia biológica y epidemiológica sobre los efectos de la exposición al humo del tabaco, contribuyen a justificar la implementación de políticas públicas y personales para eliminarla, en presencia de niños".

Mejía recuerda que ya hay países donde está prohibido fumar en los autos, como Canadá. En Córdoba hay una restricción, pero sólo vinculada con la seguridad vial.

El coordinador del Área de Control de Tabaco del INC advierte que uno de los principales efectos es la irritación de la vía aérea, que se pueden manifestar con síntomas y provocando o agravando enfermedades, como bronquitis o tos.

"Aunque se avanzó en la prohibición de fumar en lugares cerrados públicos y privados, hasta el momento han sido escasas las iniciativas destinadas a restringir el tabaco en automóviles, en los que la exposición a sustancias tóxicas se ve concentrada, perjudicando en especial a los niños", alertó el INC a través de un comunicado.

Describe también que los niños respiran más rápidamente que los adultos, aspiran más productos químicos nocivos por kilogramo de peso, tienen menor desarrollo de sus sistemas inmunológicos y son más vulnerables a mutaciones celulares, lo que los hace más susceptibles a la exposición al humo de tabaco.

"Los niños expuestos al humo ambiental tienen mayor riesgo de tos crónica, disminución de la capacidad pulmonar, asma, bronquitis, neumonía y otitis y mayores posibilidades de padecer síndrome de muerte súbita del lactante", añade.

Agrega que la vulnerabilidad de los niños tiene que ver además, con la imposibilidad de controlar la conducta de los adultos para preservar su derecho a respirar aire libre de humo de tabaco

Sobre la base del trabajo de la Nicotine & Tobacco Research, recordó que abrir las ventanillas del auto mientras se fuma no garantiza que las sustancias tóxicas derivadas del humo de tabaco puedan eliminarse completamente. "Así, no se protege a los niños ni al resto de la familia de los efectos que produce el cigarrillo. La única manera de cuidarlos es declarar su auto –al igual que su hogar y todos los sitios públicos y privados cerrados– cien por ciento libre de humo de tabaco.

Seguridad vial. En Córdoba, está prohibido que el conductor de un vehículo maneje, pero por razones de seguridad vial, ya que el automovilista corre más riesgo de tener un accidente.

Efecto en el organismo

El impacto del humo de cigarrillos en niños y adultos depende de muchas variables, señala Martín Alonso, director del Hospital Oncológico Provincial y Presidente de la Fundación Oncológica Córdoba. Y cita entre ellas al hermetismo del habitáculo, la cantidad de humo producido y la cantidad de personas a bordo.

"De todos modos, más allá del consumo de oxígeno que provoca cualquier combustión, también está la eliminación de monóxido de carbono que compite con el O2 para fijarse a la hemoglobina y lo hace con más avidez que el O2 y en forma más fuerte", graficó.

"Un auto cerrado, fumar, presencia de humo, aumento de los valores de monóxido de carbono, y cierto grado de estimulación que produce la nicotina, vuelve obvio que ese vehículo no es un buen lugar", concluyó.

En niños, la polución por humo de tabaco en autos aumenta la incidencia de enfermedades respiratorias y su desarrollo a largo plazo, indicó Hugo Cambursano, neumonólogo del Hospital Rawson.

"El hijo del tabaquista está expuesto a concentraciones de tabaco desde que tiene en promedio un año. Si para los 17 –que es la edad habitual de inicio– se convierte en fumador, ya tendrá una larga experiencia de inhalación pasiva".

"Está demostrado que, tanto en niños, como en adultos, el humo de tabaco deteriora el sistema de limpieza de los bronquios. Con el humo del cigarrillo, las denominadas 'cilias' se tornan inmóviles y dejan de limpiarlos", añadió.

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