viernes, 30 de agosto de 2013

Adicción al sexo, un riesgo latente en una sociedad del deseo - 20minutos.es

La dependencia del sexo es un hecho cada vez ms frecuente en nuestra sociedad. No es una moda, sino el reflejo de la facilidad con la que se tiene acceso a gran diversidad de contenido ertico, porque esta sociedad fabrica y vende deseos. As acaba llegando la adiccin al sexo.

El psiclogo Roberto Sanz, miembro del Colegio de Psiclogos de Madrid, recuerda que una adiccin "es la prdida de control o la incapacidad que tiene una persona para frenarse de hacer algo. A la larga, ese algo le trae consecuencias negativas". Hablando de sexo, el especialista asegura que es muy fcil volverse adicto, pues representa placer y genera una reduccin importante de la ansiedad, la cual puede ser reflejo de una educacin sexual enfocada hacia lo negativo.

El sexo se puede confundir con lo afectivo. La persona encuentra lo que no tiene en la vida ordinaria"Mucha gente crece con una inadecuada educacin sexual y cuando se inicia en el sexo, mezcla su ansiedad con el tab", explica. A eso se le suma que la publicidad y los medios de comunicacin utilizan la sensualidad como gancho para atraer audiencia y que, gracias al Internet, se tiene acceso inmediato a la pornografa: "La sociedad en la que vivimos fabrica muchos deseos con la publicidad o los medios de comunicacin. La gente se ve rodeada de estmulos".

Por otra parte, la necesidad de afecto tambin es motivo para que las personas busquen confort en el sexo, como seala el psicoterapeuta, Fernando Botana, director del centro contra las adicciones Sinadic: "El sexo es un contacto que, por sus signos placenteros, se puede confundir con lo afectivo. La persona encuentra eso que no encuentra en la vida ordinaria".

La adiccin sexual se da principalmente en hombres y puede ir desde realizar llamadas a lneas erticas constantemente en un da, hasta a buscar una prostituta cada media hora, situaciones que afectan la vida cotidiana del adicto gradualmente. En principio, la persona lo consigue mezclar con su rutina, sin embargo, mientras ms se adentra al vicio, ms difcil le ser realizar un balance.

"Ver porno o masturbarse son actividades que en principio, se pueden hacer en 15 o 20 minutos. La persona sigue con su vida absolutamente normal, hasta que empieza a desaparecer cada vez ms seguido para hacer sus cosas y entonces su vida se ve afectada", comenta el psiclogo, Roberto Sanz.

No hay que llegar al extremo para pedir ayuda

En el libro S = EX del escritor Pere Estupiny, se narra el caso de Joe, un adicto que lleg a buscar ayuda luego de gastar todo su dinero en prostitutas y con una lesin en la mueca de tanto masturbarse. "No es extrao encontrar hombres que se masturban ms de diez veces al da. Joe nunca est satisfecho. Termina con una prostituta y a la media hora est buscando sexo de nuevo", detalla el autor de la obra que aborda, entre otros temas, los factores que desencadenan esta dependencia.

No es extrao encontrar hombres que se masturban ms de 10 veces al daEstupiny consult al psiquiatra Richard Krueger y a la terapeuta Meg Kaplan, expertos en hipersexualidad de la Universidad de Columbia, quienes aseguran que cualquier deseo no satisfecho puede convertirse en obsesin hasta llegar a ese punto. En el caso del libro, Joe acudi a terapia cuando sinti que toc fondo, pero el fondo no es el mismo para todos.

Segn explica el psicoterapeuta Fernando Botana, llegar al punto de pedir ayuda vara en cada caso, pues depende de la carga moral que tenga, as como de cun daada se haya visto su rutina. "Muchos llegan cuando ya les impide vivir, cuando han perdido el trabajo por estar ms pendientes de sus costumbres sexuales o cuando la pareja se ha dado cuenta de ellas y los han dejado o han amenazado con dejarlos", seala el experto.

La psicoterapia consiste en tratar al adicto de manera individual para detener las conductas, controlar los impulsos y cambiar los hbitos. A diferencia de otras adicciones, en sta no se le puede alejar por completo al enfermo, pues tiene que aprender a disfrutar de su sexualidad de manera sana y sin sucumbir a sus conductas compulsivas.

"Tienen que mantener un nivel de prcticas sexuales y de deseo. Eso se logra con nueva educacin sexual aparte del control de impulsos. No slo es que la persona tenga una vida sexual, sino que tenga una vida sexual lo suficientemente satisfactoria para que no tenga que volver a sus conductas", subraya el psiclogo, Roberto Sanz. Eso se consigue slo con tiempo pues segn los expertos, el adicto debe acudir a terapia incluso aos despus de detectado el problema.

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