sábado, 27 de julio de 2013

Se obsesiona Irene Azuela por un amor imposible - Milenio.com

Ciudad de México • La obsesión por un ser amado en sus diferentes vertientes es la principal arma que detona una tragedia en el entarimado. La puesta en escena Salomé, escrita hace dos siglos por el dramaturgo Oscar Wilde hace reflexionar constantemente a la actriz Irene Azuela, quien estelarizará dicho montaje en la capital.

"El amor por momentos es amargo, pero creo que en otras ocasiones también sabe a luz, a delicia y eso es lo increíble que se plasma en esta obra: lo terrible es lo bello al mismo tiempo, esa ambigüedad se me hace muy interesante", comentó en entrevista Irene, quien se transforma una vez que se encuentra en escena.

Y es que dentro de la historia, Salomé incrusta sus sentimientos, deseos y ambiciones en Jokaanan, un personaje que rechaza inquebrantablemente su amor, por lo que poco después la protagonista hace lo imposible, para que sea decapitado.

"De repente está en el inconsciente matar a la persona que más se quiere y sí, de alguna manera en la obra sucede un crimen; a nosotros nos gusta pensar que es por amor y por conseguir aquello que queremos", señaló la actriz que anteriormente ha ganado reconocimientos como mejor actriz por películas como Quemar las naves y Bajo la sal.

Con la obra de Wilde, Irene Azuela además de actuar también produce Salomé y se arriesga a contar una trama, que pretende acaparar el mayor número de público de distintas generaciones.

"Uno de nuestros principales retos es poner un texto clásico en un ámbito un poco más comercial. Nosotros pensamos que a pesar de que la obra pueda espantar a la gente porque es teatro "clásico", es una fábula bastante simple y universal que puede conectar con la gente", indicó.

Para el estreno que será hoy en el Teatro Helénico, Azuela asegura sentirse lista para matar a sus males, por medio de la interpretación y hacer unas especie de catarsis ante cientos de personas.

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